Paquito

in #aliento2 months ago

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Ludmila caminaba por la oscura calle que conoce casi de memoria, 24 años viviendo en la misma casa y los últimos 2 transitando ese mismo camino todos los días para ir y venir desde la Capital Federal, donde trabajaba como policía.

Nunca antes se le había cruzado por la cabeza la idea de ser policía, solo la necesidad de trabajar la había impulsado a presentar la solicitud, después de todo su verdadera vocación era la abogacía, ser policía por un tiempo le sonaba a adquirir cierta experiencia y cercanía con las leyes y definitivamente la ayudaba económicamente para asistir a la universidad.

Cuando le quedaban pocos metros para llegar a su casa vio algo con el rabillo del ojo derecho, siempre estaba atenta a cualquier movimiento no habitual, el entrenamiento de su trabajo y lo peligroso que estaba el barrio la acostumbraron a esa rutina que respetaba a rajatablas por su propia seguridad. Pero en esta oportunidad el movimiento era de algo pequeño y sobre el piso, detrás de la sombra de un frondoso Paraíso un pájaro se movía con movimientos erráticos, se acercó con precaución, sospechaba que estaba herido o enfermo y no quería correr el riesgo de asustarlo y perderlo.

Ludmila era amiga de los animales, en casa tenía un pequeño caniche blanco y un gato callejero que había adoptado cuando cumplió 15 años y nunca se había ido. La pequeña ave era un colorido lorito, pudo ver que tenía un ala caída y rengueaba ostensiblemente. Lo llevó a su casa y pese a que hacía 10 horas que no comía nada lo primero que hizo fue atender a Paquito, hacía 5 minutos que lo había encontrado y ya le había puesto nombre.

Paquito se curó y le dio muchas alegrías a la joven policía, hablaba y repetía todo lo que oía con gracia y bastante claridad. Esperaba todos los días a su dueña para pegarse a ella y compartir la comida y así transcurrían sus vidas, sin complicaciones ni percances.

Pero un día el gato de Ludmila lo quiso cazar, quizás estaba celoso por las atenciones de su dueña hacia el nuevo integrante de la familia o el instinto pudo más que la simpatía que derramaba Paquito hacia todos los habitantes de la casa, lo cierto es que por poco pudo zafar de las garras de Belisario.

A partir de ese fatídico día ya nada fue igual, el gato estaba cebado y no cejaba en su intento de cazar a Paquito y éste estaba cada día más frenético y desconfiado.

Ludmila tomó la decisión más difícil, dejar que Paquito se fuera como había venido, prefería no verlo más a la idea de que fuera cazado y comido por Belisario.

Lo soltó en el patio trasero y Paquito emprendió un raudo vuelo, la joven lo siguió con la vista mientras pudo y cuando el ave desapareció lloró desconsoladamente, pero para su sorpresa el lorito volvió y se paró sobre las ramas de uno de los Liquidámbar que su padre había plantado más de 20 años atrás. Se quedó a vivir entre las ramas del árbol y desde allí habla con Ludmila y come con ella cuando el clima lo permite, jamás volvió a ingresar a la casa, en ocasiones vuela con rumbo desconocido, aunque siempre regresa.

Casi todos los días Belisario lo mira fijo y por mucho tiempo desde el ventanal que da al patio, pero nunca intentó subir a las ramas de árbol para cazarlo.




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Ludmila walked down the dark street that she knows almost by heart, living in the same house for 24 years and the last 2 traveling that same road every day to come and go from the Federal Capital, where she worked as a police officer.

The idea of ​​being a police officer had never crossed her mind before, only the need to work had prompted her to apply, after all her true vocation was the legal profession, being a police officer for a while sounded like acquiring some experience and closeness to the laws and definitely helped her financially to attend college.

When she had a few meters to go home, she saw something out of the corner of her right eye, she was always attentive to any unusual movement, her job training and how dangerous the neighborhood was made her used to that routine that she strictly respected for your own safety. But this time the movement was of something small and on the ground, behind the shadow of a leafy Paradise, a bird moved with erratic movements, it approached with caution, it suspected that it was injured or ill and did not want to risk scaring it. and lose it.

Ludmila was a friend of animals, at home she had a small white poodle and a stray cat that she had adopted when she was 15 years old and she had never left. The little bird was a colorful parrot, she could see that it had a drooping wing and was obviously limping. She took him to her house and despite the fact that she hadn't eaten for 10 hours, the first thing she did was attend to Paquito, she had found him for 5 minutes and she had already named him after her.

Paquito was cured and gave the young policeman many joys, he spoke and repeated everything he heard with grace and quite clearly. He waited every day for her owner to stick to her and share the food and thus her lives passed, without complications or mishaps.

But one day Ludmila's cat wanted to hunt him down, perhaps he was jealous of his owner's attention to the new member of the family or instinct was stronger than the sympathy that Paquito poured towards all the inhabitants of the house, the truth is that He narrowly managed to free himself from Belisarius's clutches.

From that fateful day nothing was the same, the cat was fattened and did not give up in its attempt to hunt Paquito and he was more frantic and distrustful every day.

Ludmila made the most difficult decision, to let Paquito go as she had come, she preferred not to see him anymore to the idea that he would be hunted and eaten by Belisario.

He released it in the backyard and Paquito took a swift flight, the young woman followed him with her eyes as long as she could and when the bird disappeared she cried inconsolably, but to her surprise the parrot returned and stood on the branches of one of the Sweetgum that her father had planted more than 20 years ago. He stayed to live among the branches of the tree and from there he talks to Ludmila and eats with her when the weather permits, he never entered the house again, sometimes he flies in an unknown direction, although he always returns.

Almost every day Belisario stares at him for a long time from the window that overlooks the courtyard, but he never tried to climb the tree branches to hunt him down.


Las fotografías son de mi propiedad excepto las que menciono la fuente.
The photographs are my property except those mentioned by the source.

Héctor Gugliermo
@hosgug