Mailbox Stories II - Historias de buzones II

in Proof of Brain2 months ago

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He called his wife to the office and by one of those coincidences to which he will be profoundly grateful for the rest of his life, he was attended by the head of the sector, a lifelong friend and the one who made his wife enter the bank, several years ago.

They talked pleasantly for a few minutes until his friend told him:

- Why didn't you talk to me about the mortgage loan you took out at the bank? I could have made things easier for you.

- I did not process any loans and less mortgage anywhere!

And that was how Nozlo Tomanovich found out that he had stolen his identity and his judicial nightmare began.

A few months earlier, walking with his wife along the Florida pedestrian street in the heart of the city, Nozlo was approached by some friendly young people with shiny bibs indicating a UNICEF campaign in favor of children. The Tomanovich couple had an excellent predisposition to help the community and they did not hesitate to stop their march and listen carefully to what the young people had to say.

As he remembers it was something routine, they told him about the good works that the prestigious fund for children dependent on the United Nations carried out throughout the world, and this time they collected for Haiti, the poorest country in South America.

They took some personal information, but at no time did they request identity document numbers or full names, but they did ask for their address, to send them a gift from the foundation, they were told.

The following Monday Nozlo deposited a good sum of money in the account, which he previously verified, he was quite attentive to these issues, mainly because he was a system professional and was aware of scams and deception.

Approximately a month had passed since his donation to Unicef ​​when one early Saturday one of the young people who had approached him that night rang the doorbell of his house, bringing them two very nice and excellent quality t-shirts with the name of the institution embroidered on their front.

After talking for a long time about the humanitarian tasks that the young man carried out, Nozlo was amazed, he would like his children to be like him. At a certain moment when the conversation was coming to an end, the young man took out a form and asked him to fill it out, to place them in the database, he said, it is always good to know that there are people willing to collaborate, Nozlo completed it no doubt.

Personal loans, the mortgage at the bank where his wife worked, credit cards, bad checks, and endless scams allegedly carried out by Nozlo should have been duly ignored and litigated.

It took Nozlo three long years to clear his name and credit risk file.

To read the first mailbox story you can click Here



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Llamó a su esposa a la oficina y por una de esas casualidades a las que le estará profundamente agradecido el resto de su vida, lo atendió el jefe del sector, amigo de toda la vida y quien justamente hizo entrar al banco a su esposa, varios años atrás.

Conversaron amablemente durante unos minutos hasta que su amigo le dijo:

- ¿Por qué no me hablaste conmigo sobre el préstamo hipotecario que tomaste en el banco? Podría haberte facilitado los trámites

- ¡Yo no tramité ningún préstamo y menos hipotecario en ninguna parte!

Y así fue como Nozlo Tomanovich se enteró que le había robado su identidad y su pesadilla judicial comenzaba.

Unos meses antes caminando tranquilamente junto a su esposa por la peatonal Florida en pleno centro de la ciudad, Nozlo fue abordado por unos simpáticos jóvenes con pecheras relucientes que indicaban una campaña en favor de los niños de la Unicef. El matrimonio Tomanovich tenía una excelente predisposición a la ayuda comunitaria y no dudaron en detener su marcha y escuchar atentamente lo que los jóvenes tenían para decir.

Según recuerda fue algo rutinario, le comentaron sobre las buenas obras que el prestigioso fondo para la infancia dependiente de las Naciones Unidas realizaba en todo el mundo y en esta oportunidad recaudaban para Haití, el país más pobre de Sudamérica.

Les tomaron algunos datos personales, pero en ningún momento solicitaron números de documento de identidad ni nombres completos, pero si le solicitaron el domicilio, para enviarles un obsequio de la fundación, les dijeron.

El siguiente lunes Nozlo depositó una buena suma de dinero en la cuenta, la que previamente verificó, estaba bastante atento a esas cuestiones, principalmente porque era un profesional de sistemas y estaba al tanto de estafas y engaños.

Había pasado un mes aproximadamente desde su donación a Unicef cuando un sábado temprano uno de los jóvenes que lo había abordado aquella noche tocó el timbre de su casa, les traía dos remeras muy lindas y de excelente calidad con el nombre de la institución bordado en su frente.

Luego de conversar un buen rato sobre las tareas humanitarias que el joven desarrollaba Nozlo estaba maravillado, le gustaría que sus hijos fueran como él. En un determinado momento cuando la conversación tocaba a su fin, el joven sacó un formulario y le pidió completarlo, para colocarlos en la base de datos le dijo, siempre es bueno saber que se cuenta con personas de bien dispuesta a colaborar, Nozlo lo completó sin dudar.

Préstamos personales, el hipotecario en el banco donde trabajaba su esposa, tarjetas de crédito, cheques sin fondos, un sinfín de estafas realizadas supuestamente por Nozlo debieron ser debidamente desconocidas y litigiadas.

Tres largos años le costó a Nozlo limpiar su nombre y su ficha de riesgo crediticio.

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Héctor Gugliermo
@hosgug