La Música Venezolana - Neofolklor ¿Mito o realidad? | Opinión

in spanish •  5 months ago 

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Parece que cada vez que alguien intenta traer nuevas propuestas y planteamientos al mundo de nuestra música venezolana, se oyen cada vez más fuertes las voces de la resistencia a los cambios y a lo nuevo, a través de críticas muy duras, hechas quizás en nombre de preservar lo que llamamos tradición, pero que también suman trabas para la proyección de nuestros géneros tradicionales. De alguna manera el acervo cultural venezolano se ha convertido en algo intocable y celosamente sobreprotegido en muchas ocasiones. Por otro lado están también quienes desde la ignorancia logran tergiversar el significado de muchos elementos importantes para nuestra cultura venezolana, creando o planteando cierta permisividad para distorsionar el poco o nulo conocimiento que el público venezolano puede tener de su propia cultura. Tal es el caso del momento en que en nuestro país aparece un término que ha generado mucha controversia precisamente entre los sectores donde se cultivan nuestras tradiciones y manifestaciones folklóricas, por todas las implicaciones que trae consigo esa palabra compuesta, y que da la impresión de haber sido introducida en nuestro vocabulario colectivo con el afán de seguir vendiendo música ajuro, como decimos en Venezuela. Lo cierto es que muy pocas veces se discute sobre el significado de términos clave como folklore, acervo cultural o idiosincrasia. La mayoría de nosotros solo repetimos como loros lo que algún experto como un folklorista puede decir en un momento dado, pero a la hora de la verdad, son muy pocas luces las que se pueden divisar en el camino al abordar el tema de la cultura nacional. Realmente han sido muy pocos los que han ofrecido este análisis abierto, acerca de todos estos conceptos importantísimos para comprender la cultura de este y cualquier otro país, por lo que hay una gran necesidad de poner todos estos puntos en una mesa de debate. Y más que el debate, que realmente podamos aprender y aclarar todas las cosas que realmente desconocemos de nuestra cultura integral venezolana.


Todo lo que signifique una evolución en cualquier medio artístico del mundo debe considerarse una suma importante y positiva para el espacio cultural, solo así los miembros de un medio artístico podrán crecer como artífices integrales de estas formas de expresión, que resumen la manera de pensar y sentir de todo el colectivo o país al que representen. El problema de raíz aparece cuando hasta los propios artistas desconocen los términos más básicos para delimitar, y dar una definición certera y estandarizable a los componentes más importantes de su oficio, dando pie a confusiones y tergiversaciones importantes acerca de la verdad del hecho cultural que se intenta preservar o desarrollar.

Todo esto provoca dos problemas, las confusiones y conceptos mal generados, y el fortalecimiento de las posturas conservadoras que boicotearan todo intento de actualización, o refrescamiento de los elementos de una cultura integral de país.

Esto mismo es lo que pasa con la música venezolana, especialmente desde hace pocos años con la aparición de la palabra que más controversia ha generado, incluso aún más que las fusiones (aunque en el fondo se trate de lo mismo). Me refiero al temido Neofolklor.

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Participantes del concurso La Siembra del Cuatro


El año 2004 fue un año de circunstancias interesantes para la música venezolana, provocadas por algunos hechos que marcaron una contundencia muy importante en nuestra escena musical.

Uno de estos hechos fue la creación del importante concurso nacional La Siembra del Cuatro, fundado por el maestro Cheo Hurtado, quién escogió precisamente una fecha de código y relación un tanto cabalística con el evento, el 04/04/2004. De este concurso salieron importantes cuatristas, de los cuales uno en particular ha sido la cara más visible y característica del movimiento de fusión venezolana, el maestro Rafael Pollo Brito.

Por meras coincidencias también fue el año de la promulgación de la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión, la cual obligó de forma mucho más tajante a los locutores y productores radiales, a incluir en su programación diaria un considerable porcentaje de música tradicional venezolana y folklórica.

Pronto esta premura también tocó los intereses de los productores y demás inversionistas musicales de Venezuela, por lo que no tardaron en dar una respuesta que desde entonces ha resultado muy controversial entre folkloristas, cultores, e intérpretes de nuestra música, especialmente los que se han dedicado a la música tradicional venezolana, más que todo por lo evidente que resultó el origen de esta respuesta, la cual consistió en la introducción de trabajos de fusiones de elementos de la música venezolana, con elementos de música internacional en la parrilla de programación de las radios nacionales. Y para dejar en claro que esta idea no se saldría del marco legal establecido, se resolvió otorgarle el extravagante nombre de Neofolklor. Esto fue el origen de todas las controversias entre los folkloristas, intérpretes de nuestra música, y demás estudiosos de nuestro acervo cultural, alegando a un conjunto variado de razones, desde una planteada contradicción a lo que supone el significado de la palabra folklore (que en realidad está más regida por la asociación cultural que tenemos a nivel mundial de esa palabra), hasta las respuestas más radicales y conservadoras que alegan una deformación de nuestra cultura. Algo que discutimos en el primer artículo de opinión que les presenté.


Fiesta de Carnaval en el Callao

Antes de continuar aclaremos el significado de términos técnicos muy importantes en este tema

Podemos empezar por la misma palabra folklore, la cual originariamente también es una palabra compuesta, y además es un término introducido de forma artificial desde cierta perspectiva, ya que fue creado en 1845 por William Thoms, un inglés que se preocupo por compilar un buen análisis de los procesos de formación de todas las culturas en el mundo, aunque siempre se enfocó en el folklor inglés.

Ese término se compone de dos palabras internas, folk y lore, siendo la última según la reseña ofrecida por los autores de Wikipedia, la de significado más fácil de entender, más que todo por la estabilidad que ha mantenido desde el principio, puesto que simplemente se usa para hacer alusión al conocimiento que un grupo determinado de personas pueda tener, traduciéndose en tradiciones, información sobre la localidad de dicho grupo, gastronomía, rituales, etc. En cambio la palabra folk pasó por muchos procesos en donde su significado cambió o sufrió algunas variaciones. El día que Thoms lanzó la propuesta, la palabra folk tenía el propósito de ubicar la identidad de cada pueblo, haciendo referencia a los individuos que simplemente forman parte de un grupo en particular, pero para ese entonces la gente por alguna razón limitó su visión con el término, asociándolo solamente con las personas que tenían una vida rural, como campesinos o indígenas, e incluso se le llegó a asociar erróneamente con analfabetismo. Por cierto, la palabra folk que estamos analizando no es la que hace alusión al género folk music, el cual parte de la música folklórica moderna, siendo este definitivamente un lenguaje musical aparte.

En cuanto al nombre completo de folklore podemos agregar que en el año de su creación, fue utilizado de manera formal por primera vez en manos del autor del término en una carta dirigida al Athenaeum en Londres. El documento refleja el uso de este vocablo como sustituto de varios nombres de ítems referentes al acervo cultural, entre los que podemos mencionar los nombres de antigüedades populares y literatura popular. Todo esto explica el porqué tenemos tan arraigada la asociación de la palabra folklore con el imaginario cultural que apunta exclusivamente hacia las actividades y formas de pensar de los nativos de poblados, y ciudades rurales. Ahora en la actualidad la palabra folklore se le utiliza para reflejar simplemente la identidad de cualquier grupo social en cualquier época, y que pueden compartir costumbres y tradiciones.

De todos modos he aquí una cita textual del significado de la palabra folklore, ofrecido por la Real Academia Española, que también es importante revisar:

folclore. Adaptación gráfica de la voz inglesa folklore, ‘conjunto de costumbres, tradiciones y manifestaciones artísticas de un pueblo’: «La música de Pablo Guerrero [...] está enraizada en el folclore extremeño» (Vanguardia [Esp.] 16.6.95). Existe también la variante folclor, más usada en América que en España: «Es [...] un experto en folclor antioqueño» (Semana [Col.] 15-22.10.96). Esta voz ha dado derivados como folclórico y folclorista. Son también válidas las formas que conservan la -k- etimológica: folklor(e), folklórico y folklorista.

Como el centro de este debate versa sobre el término neofolklore, entonces nos falta una palabra más para ensamblar con la palabra compuesta que acabamos de analizar. Esta sería la palabra neo, la cual se usa como prefijo para apuntar a las actualizaciones o renovaciones de algún elemento o tema en particular.

Y de nuevo les citaré material de la Real Academia Española donde veremos algunos detalles más de esta palabra:

neo-
Del gr. νεο- neo-. Elem. compos. Significa 'nuevo', 'reciente'. Neocolonialismo, neolatino, neonato.

También hace falta destacar que aunque el término se acuño en 1845, fue en 1770 en Europa cuando empezaron a surgir las primeras formas de la Folklorística como disciplina orientada al acervo cultural (aunque en ese momento aún no se usara ese nombre), de la mano de uno de sus reperesentantes, Johann Gottfried von Herder.


Nacho y Miguelito Díaz, con los músicos Henry Linarez en el cuatro, Ernesto Laya en las maracas, Yasmil Marrufo en la guitarra y Rodner Padilla en el contrabajo

¿Se puede plantear la posibilidad de crear un nuevo folklore?

Si partimos de las premisas mencionadas del concepto que se maneja ahora del folklore, en el que simplemente se apunta a la identidad de un determinado grupo social que puede surgir en cualquier época, y en el que todos los que conforman dicho grupo comparten las mismas tradiciones y conocimientos populares, entonces si podemos decir que es posible crear un nuevo folklore, y que además ya se ha venido haciendo desde hace mucho tiempo en las sociedades del mundo entero. Así es como por ejemplo (y permitiéndome pasearlos a ustedes en otra temática un par de segundos nada más) han surgido grupos urbanos como los de los gamers, quienes no solamente comparten el ideal de seguirle la pista a todos los videojuegos del momento, sino que también comparten la forma de vestir, hablar, socializar, y hasta cierto punto la forma de comer. En el caso de Venezuela no se han creado nuevos grupos folklóricos desde el siglo XIX, sino que más que todo se han introducido diversos grupos folklóricos foráneos desde entonces, especialmente en los siglos XX y XXI, como las religiones del cristianismo tales como los pentecostales (mejor conocidos como evangélicos), los testigos de Jehová, entre otros, quienes no solo establecen para ellos unos conocimientos dogmáticos y religiosos, sino que también llevan un estilo de vida que se refleja en la vestimenta, en la música, en sus preferencias artísticas, y hasta en la comida o gastronomía (sin temor a exagerar en esta descripción).

Este punto también lo dan a entender los autores en Wikipedia en las siguientes palabras que les citaré:

El grupo folclórico no es individualista, sino que se basa en la comunidad y nutre sus conocimientos en la comunidad. «A medida que surgen nuevos grupos, se crea nuevo folclore... surfistas, motociclistas, programadores informáticos»

Todo esto nos lleva a entender que para poder crear un nuevo folklore se necesita un grupo social que tenga un acervo integral, donde haya un conjunto de costumbres, tradiciones, historias, gastronomía, vestimenta, música y cualquier forma de arte u oficio en el que este grupo social se pueda destacar.

Y aquí es donde empiezan los primeros problemas de choque con la aplicación del pretendido vocablo Neofolklor en el caso de Venezuela.



Cuatros eléctricos de R-Sermeño


¿Es posible crear un nuevo folklore venezolano? ¿Existe un neofolklor literalmente en Venezuela?

El problema de plantear la posibilidad de que se esté creando un nuevo folklor nacional, especialmente para el caso de la música que empezó a surgir a partir de la promulgación de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, es que tal cual lo acabamos de ver según los conceptos estandarizados que hemos analizado, el folklore no es solamente la música, sino que es un movimiento multidisciplinario que orienta el conocimiento popular hacia las acciones como costumbres y tradiciones, la transmisión verbal de tal conocimiento (oral o escrito), y las manifestaciones manuales de cada miembro de un grupo social. Si solo hablamos de neofolklor para referirnos a la parte musical, todo apuntará cerradamente hacia un movimiento artístico, o el de un nuevo género musical según sea el caso.

El movimiento de las fusiones de música venezolana con elementos de la música internacional produjo bastante público en su momento, levantando muchas ventas de discos de artistas que trabajaron con la fusión en la música venezolana, y en distintas oportunidades también se generaron pequeños grupos sociales entre el público que siguieron a estos artistas de la fusión. Más no se generaron nuevas costumbres, ni tradiciones, ni un conocimiento popular que pudiera ser transmitido vía oral o escrita.

Quizás lo más cercano a la cultura material de un nuevo grupo social fueron los discos de los artistas de la fusión, y en general, los productos que alguno de estos artistas pudo llegar a vender. La creación de los instrumentos eléctricos criollos y autóctonos (el cuatro eléctrico, el arpa, las maracas y hasta la bandola eléctrica) realmente fue una coincidencia, y no tuvo nada que ver con el movimiento de las fusiones. Lo que en todo caso podemos afirmar es que una vez que salieron los instrumentos eléctricos de nuestra música, estos fueron adoptados por los artistas de este movimiento, y algunos hasta aportaron con algunos cambios en el diseño de cada modelo de estos instrumentos.

Si esto se tratara de aplicar ampliamente este vocablo a la cultura venezolana, sería algo totalmente innecesario por muchas razones, una de ellas es la inevitable transculturización de los grupos sociales autóctonos existentes que interactúan con los elementos culturales venezolanos desde los comienzos del siglo XX. Se siguen cultivando nuestras manifestaciones culturales, religiosas, gastronómicas y artesanales, pero con los cambios y adaptaciones al contexto que se han generado en el día a día. Algunos ejemplos podrían ser la sustitución del ordeño del ganado vacuno por la extracción de la leche con equipos industriales para ganadería, el uso de máquinas de coser para la confección de trajes típicos como el liquiliqui, sombreros pelo e' guama, alpargatas, etc, grabaciones de discos y videos de los intérpretes de todos los géneros de música venezolana en todas las regiones, la producción masiva e industrial de harinas de maíz para hacer panes típicos nacionales como las arepas y las cachapas, y las procesiones de las vírgenes en Venezuela donde incluyen un cordón de seguridad para proteger a dichas imágenes religiosas y al equipo que las trae en hombros según la costumbre. Sin embargo, ninguno de estos cambios va a implicar jamás que se esté creando un nuevo folklore, sino que simplemente todas nuestras manifestaciones tradicionales se adaptarán al contexto del momento, en la medida que pase el tiempo, tal como ha sido siempre.

Realmente es posible crear un nuevo grupo social en Venezuela que provoque el nacimiento de un neofolklor, pero para eso se necesita que aparezcan todos los factores culturales que pueden armar todos estos compendios culturales, y sobre todas las cosas, se necesita que todas estas personas estén de acuerdo en seguir y adoptar estas nuevas costumbres.

Todos estos acontecimientos funcionarán mejor si se producen de manera orgánica y espontánea, sin querer decir que no se puede comenzar por imponer una moda por ejemplo, pero sin duda alguna esta sería una tarea titánica, y en mi opinión, esto debe ser producto de la necesidad de los mismos grupos humanos, lo cual por ahora no está ocurriendo, y para lo que definitivamente falta mucho camino por recorrer hasta llegar a ese punto.

Y con respecto a esta última idea, les dejo a ustedes una pregunta de reflexión como tarea, para que hagamos nuestra investigación personal acerca de este tema que ha causado mucho revuelo en todos los sectores culturales.

Si todavía hay mucha gente en este país que no sabe nada acerca de las tradiciones de su propio estado, y que no se han preocupado por involucrarse en estas tradiciones, entonces, ¿realmente existe la necesidad de crear un nuevo folklore en Venezuela, cuando en este momento convivimos con una gran diversidad de grupos sociales populares y urbanos que hasta ahora solo han cultivado un imaginario cultural limitado a las artes, modas y posiciones humanas?


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Orquesta Afrovenezolana Simón Bolívar


Perspectivas y reflexiones

Las personas que impulsaron este vocablo tan extravagante para solucionar un problema de negocios, dentro de su error garrafal estuvieron muy cerca de lo que es la consolidación y conformación de un género musical, partiendo de los elementos más básicos, melodía, armonía y ritmo. Ellos entendieron para los efectos de ese caso, que si querían música distinta debían producir artistas capaces de tomar los elementos melódicos, armónicos y rítmicos de los géneros internacionales como el pop, el jazz, el reggae, etc, tomando como base o punto de partida los elementos de nuestra música venezolana.

Uno de los problemas fue el evidente mal asesoramiento de estas personas para generar un nombre que pudiera apuntar al producto musical que intentaban vender, provocando una desacertada elección de un término que si bien cubre una parte de la realidad de ese producto, también deja muchas otras cosas muy importantes sin resolver, por causa de una visión corta, más el desconocimiento acerca de lo que compone e integra nuestro folklore nacional. Con unas buenas bases acerca de estos temas culturales y musicales, se podría haber aplicado la solución más lógica y fácil, la cual habría sido usar el nombre de Fusión de Música Venezolana para todas estas propuestas musicales que se dispusieron a vender, apuntando los nombres de los géneros a fusionar en las carátulas de los discos, tal como lo hacen muchos artistas y productores independientes. Con eso habrían podido cumplir con la ley mencionada que los obligaba a tomar estos cambios, ya que precisamente la tradición más característica de todo este proceso de cambios en toda la historia de nuestra música venezolana, ha sido la fusión de géneros.

Pero quizás el problema más acentuado, y que se viene arrastrando por años es la actitud poco nacionalista de los grupos de productores e inversionistas musicales cuando se trata de brindar apoyo para la música venezolana, reflejándose finalmente en la misma actitud por parte de los consumidores musicales, que lamentablemente por la visión tan corta que aún existe sobre los géneros de nuestra música venezolana es que mucha gente aún muestran indiferencia con todo el acontecer de nuestra escena musical.

Mi intención al principio era mostrar una visión amplia y objetiva de lo que significa este término controversial, ya que cada vez que se toca este tema solo se dice que el neofolklore no existe porque es contradictorio, o porque está mal planteado, pero no ha habido una respuesta más satisfactoria que termine de explicar a detalle todo lo que implica el uso de este vocablo. Pero como la vía para entender mejor todas estas cosas, es la puesta al día con todo lo que ofrece la maravillosa escena musical de nuestro compendio artístico, entonces mi llamado es a que nos involucremos mejor con las cosas que le dan vida y forma a nuestra cultura venezolana, porque hay muchas cosas maravillosas que explorar, y darnos la oportunidad de disfrutar, además de rescatar algo muy importante que nos brinda una actitud más segura sobre nosotros mismos, y que nos facilita proyectar esa seguridad frente a otras personas en otros países, haciendo que nos tomen más en serio como ciudadanos que tienen una cultura de país bien formada, y que saben respetar y apreciar la cultura y forma de vivir de estas naciones hermanas......................... ¡Nuestra identidad cultural!

¡Saludos!

Créditos



- La foto de la portada viene de @maisha_ve, en Instazu, y fue editada por @juanmanuellopez1.

- Los banners y separadores fueron creados también por @juanmanuellopez1.

- Las fotos del texto fueron extraídas de las fuentes indicadas en el botón negro de la foto.



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Gracias por tu aporte @juanmanuellopez1, un completo y sugestivo post.

Ciertamente tu sopesas la música venezolana o música folclórica en el amplio contexto de la globalización, destacando la falaz retórica de la novedad que predomina en el término "neofolklor", y una manera de rebatir tal noción fue precisando los conceptoss, demostrando así que la confusión que puede despertar tal etiqueta, tal como ocurre con nociones políticas como "neoliberalismo" "neomarxismo" "neototalitarismo", puede distorcionar más la realidad en vez de esclarecerla, y así sucede con una gran cantidad de palabras compuestas con el sufijo "neo", y precisamente en eso sucumbe la retórica de la novedad.

La interrogante que tu dejas en tu post resulta ser sumamente sugestiva para el pensamiento y la reflexión de nuestra identidad, ya que en estos tiempos de acelerados cambios han empezado a plantear nuevas formas de relacionamiento consigo mismo y con los demás, nuevas formas de sociabilidad implica nuevos patrones de identidad, y para ello la tesis doctoral del historiador Bernardino Herrera resulta esclarecedora al respecto, dado que el tema que él toca precisamente es sobre el cambio histórico desde la teoría de la comunicación.
Y por otro lado, pensar el folklor venezolano también implica desatarse de las ataduras reduccionistas de teorías dependentistas, en donde ven el mundo como centro-periferia, pero lo que da cuenta el análisis que tú haces es que precisamente en el mundo se desarrollan núcleos sistemáticos (siguiendo un poco la perspectiva de sistema-mundo de Wallerstein) que desde sus espacios o lugar de enunciación plantean sus lecturas de los elementos que van dando la vuelta al mundo, y que a partir de allí pueden reafirmar una identidad (en el caso venezolano me atrevería a decir varías identidades, porque la pluralidad regional en Venezuela es sumamente rica que no debería reducirse con solo un elemento, tal como sucede en el caso de la música, en donde música venezolana es asociada solamente a la música llanera).
De ahí que lo que tú reflexionas no deja de ser cierto, porque existe una poca cultura del bagaje folklorico nuestro, aunque no sé si sea solo un problema nacional, pero lo cierto es que solo se comienza a apreciar desde la distancia despertada en otro país el valor por la cultura nacional, el cual es la respuesta a la necesidad espiritual de aferrarse a una referencialidad existencial que sostenga la identidad.

Nuevamente gracias por tu aporte, excelente artículo, felicidades hermano.

Es muy cierto que hoy en día hay muchas cosas nuevas en materia de relaciones humanas, la relación consigo mismo, y sobre todo la comunicación. Igual nuestro folklore venezolano se ha adaptado a todas las actualizaciones del país en todas estas décadas. Solo basta con revisar las letras de los compositores actuales de los intérpretes de música venezolana, especialmente los de música llanera donde desde hace varios años hay una corriente lírica llamada Canto jocoso, donde hasta hay una canción llamada Por culpa del celular, haciendo alusión a las infidelidades de pareja. O puede bastar también con ir por ejemplo a un parrandón navideño, para notar que los aguinaldos se le cantan a los pesebres donde aparte del nacimiento tradicional, también incluyen un arbolito de navidad, pieza a la que hasta se le atribuyen orígenes mitológicos. Pero aún así nuestras tradiciones siguen siendo las mismas.

La cuestión es que de todos modos, todos los días en Venezuela convivimos con esta gran diversidad de grupos sociales, donde cada uno destaca por los elementos de su identidad particular, en paralelo con la identidad nacional que deberíamos rescatar, y no para cultivar el chauvinismo en nosotros, sino para rescatar el amor propio cuando hablamos de nuestra cultura, tal como lo hacen los ciudadanos de otros países. Entonces ¿por qué deberíamos tener otro folklor paralelo al que ya tenemos? Por eso la pregunta en medio de la publicación.

Este post debería versar más sobre la parte musical, ya que hasta tiene las etiquetas musicales, y además he escrito otros artículos aquí con opiniones sobre temas importantes para nuestra música, pero tal como lo describo en este post, para poder hablar de neofolklor no se puede concentrar la atención solamente en la música, porque cualquier forma de folklor se compone de conocimientos orales, manuales, artísticos, y gastronómicos. Cuando los inversionistas musicales decidieron hablar de neofolklor solo estaban pensando en crear un nuevo género musical, al que debieron llamar simplemente fusión.

De hecho la palabra clave para entender todo esta música nueva en nuestro compendio musical venezolano, y la que mejor describe el concepto de música venezolana y sus orígenes es fusión. Por eso tenemos joropos, con influencias andaluces e indígenas, por eso tenemos la música cañonera, donde se tocan valses, merengues, pasodobles, y joropos con influencias del Foxtrot y el Dixieland, y muchos otros géneros más en este gran compendio llamado Música Venezolana.

Con respecto a la última idea, yo si creo que esto es un problema nacional, porque hoy en día podemos encontrar universidades como la Berklee College of Music, donde hay profesores de batería que tocan joropo y al mismo nivel que lo hacen los bateristas venezolanos. Sin ir muy lejos hace como 1 o 2 años en Florida declararon un Día del Cuatro Venezolano, y el día de esa promulgación celebraron el evento con artistas reconocidos de música venezolana residenciados en Estados Unidos. En el concurso nacional La siembra del Cuatro participan cuatristas venezolanos, colombianos, argentinos, y hasta viene todos los años un cuatrista japonés llamado Yasuji D' Gucci, quién domina a la perfección todos nuestros géneros musicales y las variantes en cada región.

Creo que lo que nos hace falta es un despertar de conciencia para que valoremos más nuestras cosas, y podamos empoderarnos con nuestra verdadera identidad nacional.

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