Y...¡Zas!

in #spanish5 months ago

Es tan triste esta noche que haces que tu canción sepa a derrota y a miel. Jodida, sí, jodida pandemia otro sábado más. Hay un hombre aferrado a un trabajo, desde Nissan a Renault (en Sevilla hay una factoría), y mil voces que le dicen: pareces cansado y aún no ha salido ni el sol. En Andalucía el sol paga turistas. Para quienes no duermen su sol es la luna. La medida de alargar los horarios de cierre a los bares hasta el 31 de octubre, para echar una mano a un sector machacado por la pandemia, ha sido como un guantazo que ha despertado en mitad de la noche a quienes viven al lado y no bajan al bar porque trabajan a la salida del sol. ¡Zas!

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Olga pensando. Picasso

ZAS es el acrónimo de Zonas Acústicamente Saturadas, que en los cascos históricos y en algunos barrios de algunas ciudades andaluzas no son pocas. Los vecinos se enfadan con el ruido que producen las terrazas y las terrazas se enfadan con los vecinos cuando no bajan a tomarse algo a las terrazas. Equilibrio es una palabra que sólo existe en el diccionario. Eso es algo que sabe cualquier desequilibrado. Ejemplo. Marina Picasso, la nieta que retrató al genio andaluz como un déspota culpable de que su infancia fuese un infierno, va a subastar a través de la archiconocida agencia Sotheby`s (no archiconocida para usted ni para mí, que jamás hemos subastado otra cosa que un juguete usado del niño en un mercadillo benéfico del colegio) las más de sesenta obras que heredó de Picasso. Un paso más para escapar de la sombra de su abuelo, ha venido a decir. Desde que publicó ese ajuste de cuentas titulado “Picasso, mi abuelo” Marina no ha dejado de repetir que está presa de la miseria que le dejó, aunque sea gracias a su herencia una de las mujeres más ricas de Suiza. Y en Suiza ser rico es ser rico. Equilibrio. -Dona toda huella de tu abuelo y sé libre, mujer, te entran ganas de decirle a Marina, que tiene nombre de Mar…

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Picasso con su nieto Pablito

Cierto que la nieta herida de Picasso sufrió con un padre que, según ella, no soportó la fascinante sombra del suyo y se dio a la bebida. Cierto que Marina soportó el suicidio de su hermano Pablito justo el día después de morirse el sol, en 1973, dejándole sólo la luna y una botella de lejía que encontró por la casa y que se bebió de un trago. Cuánto desequilibrio entraña y en ocasiones deja en herencia la genialidad. ¿O lo que la genialidad deja es una excusa para quienes no la heredan? También es cierto que Marina tiene una oenegé en Asia, pero algo hay que tener teniendo tanto. Marina es hija de Paul, el primogénito de su abuelo, concebido con Olga Khokhlova, la primera esposa de Picasso y una de las mujeres clave en la agitada vida del pintor. Tras ella llegarían Marie Therese Walter, Dora Maar, Françoise Gillot, Eva, Jaqueline, Genevieve, …

Ahora que ya han abierto los museos en Málaga y algunos en Andalucía (“Volverás a emocionarte, seguro” dice la campaña de reapertura del Museo Ruso, la Fundación Picasso casa Natal y del cubo Pompidou), me viene a la cabeza la exposición que montó el Museo Picasso Málaga sobre la abuela Olga, comisariada por su nieto Bernard -hermano de Marina, aunque no de la misma madre-, quien no habla como su hermana de su abuelo. Recuerdo ahora mismo uno de los cuadros más hermosos, una Olga joven, sentada, pensando, con un vestido de un poderoso azul Picasso, salpicada de melancólicos apuntes marrones en contraste con el color de luz de su carne. Sólo un hombre enamorado pinta así. Al menos en ese momento en que la pintó. La vida de cualquiera está hecha de momentos que a veces se suceden sin aparente solución de continuidad. En la vida de Picasso hubo tantos que fue un todo momento casi sin parar. Y murió con más de 90 años. La prueba está en su obra. Según el catálogo Zervos, las piezas que dejó serían unas 15.691, aunque otros estudiosos la cifran en 40.000. ¡Zas!

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Espinosa de los Monteros (VOX) e Iglesias (Podemos)

Desengañémonos los que lo buscamos. El equilibrio no vende. La comisión de reconstrucción ha servido para la destrucción de los puentes. Es verdad que el ciudadano está más que acostumbrado a los pollos que se montan en las comisiones parlamentarias, sean de investigación, de reforma, de reparación o de lo que sea. Los representantes de los partidos suelen retarse a duelo y utilizar el turno de palabra para ponerse a caldo, incluso con chulería, como hemos visto en uno de los últimos rifirrafes que se han hecho virales. Es durísimo escribir, sin temor a ser insolvente, que casi ninguna comisión sirvió nunca para casi nada. Y ahí es donde está parte del problema de lo que ahora está sucediendo en España. Que antes la gente lo asumía como normal e, incluso, muchos volvían a votar a quienes las protagonizaban. Pero hoy la gente más dañada por la dureza de esta crisis, inédita por la rapidez y la causa, sí se pregunta qué está reconstruyendo la comisión de reconstrucción. Y ¡Zas!…

(c) Domi del Postigo / www.domidelpostigo.es)

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