El mar, al fondo

in #spanish4 months ago

Me he enterado de que se llama mar al fondo de una fuente. Lo he aprendido leyendo la nota de prensa sobre la rehabilitación de la fuente de la plaza del Obispo, que ya se puede volver a disfrutar con sus chorros de agua y su mármol gris del siglo XVIII frente a la catedral, en mi ciudad, en Málaga. Mar. Al fondo de las fuentes está siempre el mar. Aunque los peces vayan con mascarilla...

Cuando hablo en privado con la gente, demasiadas personas me trasladan su desconfianza en que la responsabilidad individual pueda defender la salud colectiva y, por tanto, también, la economía del país. Nosotros, la gente, decimos que la gente, los otros, no se pone la mascarilla ni mantiene la distancia física para no contagiarse y, sobre todo, para no contagiar. La noche de San Juan, sin embargo, algo tan arraigado en la forma de ser del malagueño como amanecer en la arena con el ruido del mar en la cabeza, oliendo a humo y tinto con casera, las playas amanecieron responsablemente vacías y preciosas, por cierto.

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Pez con mascarilla en un mar contaminado

Los brotes preocupan. El bicho es eficacísimo contagiando. Y aunque, por ahora, no son las cifras de ingresados lo relevante, podrían volver a serlo si no somos capaces de controlarlo. El mundo entero nos lo está gritando. América no ha llegado al pico de la famosa curva que fue nuestra pesadilla durante el confinamiento. El mismísimo estado de Nueva York, según los informes de la universidad Johns Hopkins, es el estado más golpeado de Estados Unidos con casi 400.000 casos testados y más de 31.000 muertos. Sin decimales, convengamos Nueva York tiene unos 8 millones de habitantes. También la Lombardía italiana sigue sumando contagios y fallecidos, pese a que Italia se bate el cobre contra el bicho en la calle, tras el confinamiento, para recuperar su economía. El primero de los centros gestionados por Cruz Roja en Málaga que principalmente nos preocupa, con emigrantes y trabajadores infectados (resulta estúpido e inútil culpar a unos u otros ideológicamente de contagiarse), está siendo controlado. Pero poner a Málaga en las noticias por un brote, cuando queremos que vengan turistas a visitarnos, no es lo deseable. No podemos bajar la guardia mi en reuniones familiares, porque el virus no está dando tregua a nadie, por mucho que nos digan que nuestros hospitales están por fin preparados y sea verdad, lo que no debe pasar es que ni nosotros ni nadie querido termine en el hospital.

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Ay! New York, New York

Como terminó el querido y respetado catedrático de Teoría y Filosofía del Derecho Pepe Calvo. La muerte no entiende de causas y las aprovecha todas. El cáncer que se le manifestó como un recurrente dolor de espalda por navidades terminó siendo el inquilino no deseado de sus pulmones. El miércoles murió, tras conocer apenas un día antes y con alegría su nombramiento en el consejo Consultivo, según me cuenta con tristeza el catedrático de Derecho Constitucional Ángel Rodríguez (ambos, muy jóvenes, me dieron clase en aquella primera facultad de Derecho en El Palo, en Málaga, en la década de 1980) Cultísimo, estudioso desde Tolstoi a Borges y admirado en algunas universidades hispanoamericanas, el recuerdo de su valía me ha traído el de un profesor de los tres, el insigne Alejandro Rodríguez Carrión, que murió en circunstancias similares. Que no les olvidemos…

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Adiós, profesor

(c) Domi del Postigo / www.domidelpostigo.es

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Muy honrado, Don Alonso!!!!!!!!!!!!!!!