Dos macetas contra el viento

in #spanish2 months ago

Excepto en el mar, el viento siempre desluce. Vengo al centro de producción de canal sur en Málaga, situado junto a la desembocadura de un río, por un lado, y a un polígono industrial por el otro, cuando aún no ha amanecido. Callejeo por las calles vacías del polígono, casi todas iguales, vacías, sólo algún gato que se sorprende y se queda quieto por la luz de los faros impactando en sus ojos felinos que parecen de cristal iluminado. El viento despeina la calle. Saca a la luz lo que estaba arrinconado, residuos de la actividad del día anterior, plásticos sucios - siempre plásticos asfixiantes e invasivos de esta era de plástico que acabarán flotando en algún mar del tercer mundo ocultando el oleaje – Hay polvo en el viento en esta mañana de domingo cuando aún no era de mañana del todo, polvo en el viento como aquel de Kansas…


Polvo en el viento. Kansas

Por eso resulta fácil pensar, y no es poesía musical, que la verdad está en el viento ya que el viento saca la verdad a la luz. Nos desfija el flequillo con el que queremos mostrarnos a los demás y hace que esas matas de bolina se arrastren por la arena en las películas del oeste justo en el momento en que alguien va a desenfundar para que alguien deje de peinarse por siempre jamás… Por eso conviene hacer de lo feo, sin ocultar su dosis de verdad, algo que pueda resultar hermoso, para alimentar la esperanza en que todo esto merece ser luchado. Eso es lo que ha hecho quien ha puesto esas dos grandes macetas con esos potos enredados en esas cañas hincadas en la tierra con mejorable arte de jardinería. Entre la desnudez dura de ladrillo, cal, puerta de hierro, ladrillo, cal, puerta de hierro, ladrillo, cal, puerta de hierro sin solución de continuidad de nave y nave más nave del polígono industrial casi a oscuras, polvoriento como el viento, ahí esas dos macetas, de lado a lado del portón metálico, dos puntos verdes, doblados por el aire, hojas que se enredan hacia lo alto de cada macetón de manera precaria, cambian la uniformidad cansada de la visión del lugar sin árboles, con solo ladrillo, cal y puerta de hierro, convirtiendo en única esa nave industrial entre las demás. Dos simples macetas pese al viento de lo rutinario y de una cotidianidad fea y desencantada, son un parque, un bosque, una esperanza contra el viento…


Blowin in the wind. Dylan

© Domi del Postigo / www.domidelpostigo.es