Diez años del fin de ETA

in #spanishlast month

Esta semana se han cumplido Diez años desde el "cese definitivo de la actividad armada" anunciado por ETA cuando ya estaba desgastada y deslegitimada por la realidad, además de arrinconada policial, social y políticamente.
En este tiempo algunas cosas han cambiado en el País Vasco, como por ejemplo que la formación independentista radical EH Bildu, a pesar de seguir sin condenar el terrorismo etarra y aunque su portavoz, Arnaldo Otegi, haya descubierto esta semana que las víctimas han sentido y aún sienten dolor, hoy por hoy es la alternativa de gobierno al eterno PNV, con la derrota que ello supone para partidos moderados y con mayor conciencia de Estado nacional como son el PP y el PSOE en Euskadi…

Esta circunstancia actual es algo que no ayuda a mitigar el dolor de quienes sobrevivieron a la sangría cateta de la banda terrorista ETA ni el de los familiares del casi millar de asesinados ni el de quienes han seguido sus vidas golpeados por aquel horror en su propio cuerpo mutilado o en sus bombardeados recuerdos…

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Diez Años sin ETA


Otro Muerto (Mecano)

Este pasado 20 de octubre se han cumplido, sí, diez años del fin "oficial" de aquel horror que durante años parte de la sociedad vasca entendía justificado. Hoy las víctimas de ETA siguen insistiendo en su letanía de Memoria, Dignidad y justicia, demandas a las que sin duda tienen derecho...
Que Bildu haya reconocido que “matar estuvo mal” y produjo “un daño injusto” está bien, incluso aunque sabemos que en parte es un reconocimiento estratégico y aunque ese reconocimiento resulte tan infantil como obvio moralmente; pero para ese mundo que se autodenomina "abertzale" es un avance. Para las víctimas y la mayoría de la ciudadanía es, sin embargo, un pasito tan corto como desesperantemente lento. El PP, el PSE y el propio gobierno vasco del PNV también lo piensan. Y les siguen conminando a que condenen de una vez por todas los atentados y dejen de amortiguar lo ocurrido con toda esa literatura de "lucha armada", de "gudaris" del pueblo y demás eufemismos que sólo pretenden aportar literatura para encubrir la sangrienta chapuza etarra.
Que se sigan produciendo los denominados "Ongi Etorris" en tantas localidades vascas, apoyados por Bildu y el entorno radical, actos que celebran con orgullo heroico la excarcelación de terroristas con delitos de sangre, es lacerante para ese dolor que al fin ha reconocido el iluminado Otegi; el mismo que horas después ante su tribu de flequillo recortado y mirada abertzale reconocía con inmoral pragmatismo que aprobará sin importarle nada los presupuestos que le ponga el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, por delante, para poder sacar a cambio a los 200 presos etarras que todavía tienen (“tenemos”, dijo) en las cárceles.
Las víctimas de ETA siguen teniendo que soportar que en el País Vasco se peguen carteles que idealizan a los etarras como mártires. 146 honores públicos a estos personajes encarcelados lleva contabilizados la asociación de víctimas COVITE, por ejemplo, en los primeros nueve meses de este año 2021. Y todavía las víctimas de ETA esperan la resolución de 350 asesinatos etarras.
Pero, al menos, y no es poco, las sirenas de las ambulancias que atendían a los heridos inocentes o recogían a los muertos, ya hace años que no suenan. Años ya que no recogen ni atienden vidas rotas por los atentados…


Sirenas. La Oreja de Van Gogh

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Guardia salvando a una niña tras la bomba de ETA en su cuartel. 1991

Detrás de todos los populismos radicales, los de derechas, los de izquierdas o los de donde quieran que esté el baño en el que excretan sus peligrosas y facilonas soflamas, siempre está la irresponsabilidad y la ignorancia. Una ignorancia que en ocasiones florece porque protegemos en exceso a los niños y jóvenes de conocer nuestros propios errores en el pasado. Una ignorancia peligrosa que florece porque propiciamos que nuestros hijos y nietos ignoren nuestras derrotas o que no sepan de nuestros muertos en el armario o de nuestros asesinos reciclados, creyendo que es lo más adecuado para superar años de plomo y fanatismo que, vistos desde nuestros días, resultan tan sangrientos como dolorosamente ridículos. Y más aún lo fueron en los casos en que las víctimas ni siquiera vivían allí, en ese terrorífico absurdo cotidiano que anidó en el norte de España, en Euskadi. Me refiero, por ejemplo, a lo que ocurrió aquí, en la Andalucía desde la que escribo, en nuestro sur, con la familia de Jiménez Becerril, o la de Ascensión García o la de José M.ª Martín Carpena o la del Dr. Suar Muro o las familias de los asesinados por el paquete bomba en la cárcel de Sevilla 1 en los años 90 o la familia del sargento Ayllón González o la del pobre peluquero de la base aérea de Armilla o la del fiscal Luis Portero o lo que ocurrió con las familias de los que fueron amenazados o escaparon del intento aquí, en Andalucía.
Sí, se han cumplido diez años de la derrota de ETA. Se han cumplido, sobre todo, por el sacrificado aguante de la sociedad española. Por eso, sin manipulaciones interesadas de parte alguna, hoy más que nunca: Memoria (para no olvidar y vacunar a los más jóvenes y que algo así no se repita); Dignidad, para no caer en el todo vale de la política que da alas a los radicalismos mesiánicos y, ahora y siempre, Justicia.

(c) Domi del Postigo / www.domidelpostigo.es

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Gracias, maese Sancho