¿Alguien sabe qué es un niño?

in #spanish2 months ago

Con ellos no van las prohibiciones contra natura. Su vida no es un juego sino que el juego es su vida. Su concentración se acerca más a la de los peces que a la de las rapaces nocturnas. Se mueven, se tocan la cara, se rascan, se meten las manos en la boca, se lamen, te lamen, se aprietan, te aprietan, se sorben los mocos, se los comen, lloran y ríen casi sin solución de continuidad, idean sin cortapisa, inventan sin ley, hablan sin parar o callan horas, no escuchan cuando se les habla aunque lo oyen todo y luego te sorprenden… Son niños. Qué queremos que hagan sino cosas de niños.
Las burbujas, las mascarillas, la distancia de seguridad, las clases sin recreo, las clases sin clase y sin compañeritos de clase, no van con ellos

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Mascarilla con niño

Tampoco debería ir con ellos un mundo casi sin padres, algo habitual cuando los dos trabajan y la sociedad en la que lo hacen no ha sabido ni parece querer saber de la conciliación necesaria de ese trabajo con la crianza, el cuidado y la educación de los hijos. Ni siquiera cuando los padres o madres no trabajan la situación mejora ya que la presión de la sociedad les convierte en parados, en poco más que números desactivados del engranaje, o en algo parecido a perdedores y enfermos, lo que no les habilita el músculo afectivo y responsable para disfrutar y soportar, todo junto, sacar adelante a sus hijos sin perderse la alegría de su paso por la patria de la infancia.
La COVID 19 ha arrojado a la cara de nuestro tiempo uno de sus mayores agujeros sociales: quién cría a los niños y cómo
Bregarse con el coronavirus ahí afuera, equilibrando el trabajo con las cuarentenas inherentes a los contagios, ya está siendo una tarea endiablada.

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Quién cría a los niños

Si los niños no van a clase, no sólo ellos saldrán perdiendo en su natural y deseable proceso de socialización igualitaria y calidad de su educación, la sociedad corre el riesgo de naufragar en el precario barco que ella misma se ha mal construido para navegar hacia el futuro. Si las empresas, ese batiburrillo de grandes y medianas sociedades y, sobre todo, de medianos y pequeños negocios tan diversos que caracterizan el tejido económico y laboral de nuestro país, no quieren o no saben o no pueden facilitar la conciliación, bien con teletrabajo cuando se pueda o con guarderías y lugares infantiles adecuados o con acuerdos de horarios específicos etc, ni el estado sufraga la contratación de nanis o manos que cuiden de esos niños mientras los padres y madres trabajan, sólo el virus sabe cómo saldremos de ésta.
Cada crisis encierra en su significado una oportunidad, cómo es posible que vayamos tan tarde en aprovechar ésta…

© Domi del Postigo / www.domidelpostigo.es

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GRACIAS