El Homo sapiens sapiens: ¿Adaptado?

in spanish •  11 days ago  (edited)

Cuando estudiamos la trayectoria evolutiva humana podemos apreciar ciertos elementos que nos hacen preguntarnos ¿Estamos adaptados a un ambiente específico? Y es que cuando estudiamos al Cro-magnon, podemos ver grandes diferencias, no sólo a nivel corporal, sino cultural. Podríamos asegurar entonces, en base a los estudios antropológicos que, definitivamente la evolución humana, ha sido transformada y desviada de sus raíces biológicas animales, a medida que generamos más conocimiento, y esta situación ha cambiado por completo nuestros hábitos alimenticios, reproductivos y de subsistencia.


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La documentación especializada nos cuenta que, antes de la aparición de la agricultura como práctica, el hombre se desempeñaba como cazador-recolector, situación que les aseguraba un mayor consumo de frutas y vegetales, un constante ejercicio físico, consumo periódico de carne y pocos productos lácteos, lo que se traduce en una distribución alimenticia-energética bastante diferente al hombre actual.

Un estudio realizado por Eaton y Cordain en el año de 1997 (citado por Freeman, 2002 p. 660) nos muestra las diferencias típicas de la dieta entre un cazador-recolector y el hombre americano moderno, y la observamos en los siguientes gráficos:

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Fuente de los datos: Eaton y Cordain (1997) [Citado por Freeman]


Gráfico 2


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Fuente de los datos: Eaton y Cordain (1997) [Citado por Freeman]


Vemos entonces que, el ser cazador recolector, implica un consumo totalmente diferente al que mantiene un hombre urbano actual, que se alimenta de animales criados, vegetales incluso modificados genéticamente, grasas y azucares procesados que, van de la mano de una vida generalmente sedentaria, pues el hacer deporte, caminatas o cualquier otro tipo de ejercicios se nos muestra tal vez como una actividad complementaria a la rutina diaria-laboral.

Esto obviamente trae severas consecuencias sobre nuestras funciones fisiológicas, pues el sistema alimentario adoptado, coloca condiciones alteradas que obviamente lo hace trabajar de una manera forzada, pero que son controladas por los fármacos y la medicina creada por el mismo Homo. Sin embargo, a pesar de que el ritmo vertiginoso de nuestra evolución cultural es tangible, el hombre sigue manteniendo las mismas características físicas y cerebrales del Homo sapiens primitivo que habitó en las cavernas al principio de este período geológico.


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Algunos científicos además consideran que, hemos forzado o impuesto ciertas condiciones a nuestra vida, que no se corresponden con las de otro animal. Tal es el caso del consumo de productos lácteos provenientes de otros animales, diferente a la leche de nuestra progenitora. ¿Hemos visto a una cría de cualquier animal seguir tomando leche luego del destete?, pues en el caso del hombre, se ha cambiado esta condición, y la producción de lactasa –enzima que digiere los azucares de la leche- se mantiene en la adultez, sumando un coste energético por ello, cuyos efectos hasta ahora, no han sido evaluados.

Esto ocurre a nivel alimenticio, incluso de nicho ecológico, pues de cazador-recolector podríamos actuar como controladores poblacionales o dispersores de semillas; situación que en el hombre actual ha sido transformada, pues criamos animales para el consumo – que también modificamos genéticamente- y existe toda una tecnología para la recolección de nuestras heces fecales.

A nivel reproductivo también hemos generado cambios, pues tenemos control al parecer sobre el período fértil femenino o la eyaculación masculina. El uso de anticonceptivos, nos hace disfrutar del sexo sin generar descendencia, lo que para muchos es considerado el objetivo de cualquier especie biológica sobre el planeta.


Todos estos argumentos, nos llevan a pensar que, definitivamente hemos subvalorado, como producto de la evolución cultural, muchas de las condiciones anatómicas y fisiológicas que nos otorgó la evolución biológica, y que ahora, gracias al auge de la tecnología, la comodidad y el confort, no están siendo utilizadas, tal cual fue su objetivo esencial.


¿Estamos adaptados? ¿o forzamos nuestra adaptación?


Referencias


Freeman, S. (2002). Análisis Evolutivo. Prentice Hall: España


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La realidad es que seguimos desentrañando nuestro pasado y muy poco sabemos todavía; sin embargo, el planteamiento de este artículo es brillante porque nos trae a la concienci sobre el gasto energético y como el impacto de nuevos hábitos adquiridos, por los avances de tecnología y nutrición, han modificado la relación de la especie humana con su cuerpo. Los cambios fueron tan rápidos y la evolución es tan lenta (con respecto de la velocidad de cambios en el cuerpo humano vs. la tecnología) que el daño todavía no puede ser medido. Es un desafío ahora de esa misma ciencia y esa misma tecnología, llevar el camino del descubrimiento, para intentar adaptar a la especie humana de tal manera que no se siga haciendo el daño que ya es evidente. Bien planteado..!

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Excelente análisis estimada amiga Alexa Ivy Torres!!! Me inclino a pensar que los homo-sapiens actuales hemos estado forzando nuestra adaptación a un entorno caracterizado por una tecnoestructura intensamente urbanizad y tecnologizad, y una socioestructura también muy tecnologizada.
Y los síntomas de la inadaptación saltan a la vista, la mayoría de la población no le encuentra sentido o pleno sentido a la vida, unos viven mentalmente enajenados por el consumismo, el "productivismo", la adicción enajenante a pseudoideales sociales, políticos y religiosos, el terrorismo, los suicidios, etc.
Un cordial saludo desde Chile!!

  ·  5 days ago (edited)

Toda la información me hace recordar muchas cosas, en especial en el ámbito socio-cultural, la estrecha relación entre las industrias alimentarias y las farmacéuticas. Muy bueno el enfoque dado en relación con la adaptación. Hasta otra oportunidad.