Una lamentable historia sobre un ecocido en desarrollo

in naturaleza •  27 days ago  (edited)


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Las fotografías que dan inicio a este artículo son el resultado deprimente de la irresponsable egolatría del género humano sumado a la más podrida ambición desmedida. Estas imagenes tienen un triste trasfondo para justificarse, como una novela plagada de oscura poesía que lamentablemente resulta ser una historia real.

No en vano, estas fotos podrían representar fácilmente algunas zonas del purgatorio de Dante, pero a diferencia de lo que sucedía en esta representación avernal plasmada en La Divina Comedia, quienes están condenados en esta historia son criaturas inocentes, sin mayores intenciones que las que el instinto y la necesidad de sobrevivir les demanda, y tristemente son desalmados pecadores los que en este relato funcionan como demonios insidiosos que condenan los que otrora fueron hermosísimos paisajes naturales.

Lo que observan aquí corresponde a un territorio ubicado al este de Venezuela, un amplio espacio geográfico (113.598 kilometros cuadrados) que ocupa principalmente al Estado Bolívar y está lleno de valiosísimos recursos naturales. Esta área, con una superficie que supera en extensión a la de países como Bélgica o Suiza, ha sido denominada como Arco Minero del Orinoco. Pero si tienen valor los minerales, el oro, el diamante y otros materiales que allí se pueden extraer, creo que se debe considerar que para nuestro planeta —y nuestro futuro como especie— son mucho más importantes las vidas de la fauna y flora que se están perdiendo en este territorio por causa de este terrible ecocido.

No es realmente nueva esta crisis ambiental, pero creo que ha recibido una cuota de atención demasiado insuficiente —algo entendible, considerando la gran cantidad de problemas que afronta Venezuela—. Todo se originó en el año 2016 con el inicio de una infame estrategia de autofinanciamiento del Estado Venezolano impulsada por el régimen de Nicolás Maduro. A través de un plan pensado para impulsar un nuevo modelo económico en Venezuela, esta entidad inició un proyecto que directa o indirectamente acababa promoviendo la indiscriminada extración de recursos en el Arco Minero sin tomar medidas preventivas para evitar la destrucción de sus paisajes naturales. Esta explotación ya sucedía incluso sin la bendición del Estado, al menos de manera formal, por lo que tal decisión no hizo más que agravar un problema que había venido creciendo durante años y actualmente ha llegado a un nivel catastrófico.

La idea de explotar estos recursos y el nombre con el que bautizaron a este territorio provienen del mismo personaje: Hugo Rafael Chavez Frías, pero en ese entonces no era tan infame el concepto de este proyecto como la ejecución que le darían al mismo años después. En medio de la debacle de los precios del petróleo, con una deuda creciente y un proceso inflacionario que se acomodaba al prefijo "hiper", el régimen de Maduro se vio en la obligación de llevar el proyecto a los extremos para sostener a un gobierno que a todas luces ha fallado hasta en el más fundamental de sus deberes. Como consecuencia de esto, la explotación de los recursos en el Arco Minero ha llegado a un punto alarmante que ya había sido pronosticado y desoido, como suele suceder cuando se antepone el interés económico al cuidado del medio ambiente.

Existen alternativas para lograr una extracción ecológicamente sostenible, pero tomar las medidas necesarias para hacer de estas posibles y ponerlas en práctica no les parecía rentable a quienes tomaron las decisiones. Diversas empresas privadas, mineros artesanales e incluso ilegales toman partido en este ecocidio, y el Estado se encarga de obtener una buena parte de todo lo extraído para mantenerse en pie a pesar de las dificultades económicas que enfrenta por la mala administración de quienes lo dirigen.

La deforestación forzosa genera un impacto devastador, pues las leyes ambientales no tienen cabida en este territorio y no hay límites para el daño que se está causando a la naturaleza. A pesar de estar prohibido, el uso del peligroso mercurio como método de extracción de recursos minerales es común en el Arco Minero, y este envenena las aguas y los suelos, mientras el régimen juega un papel de sordomudo sobre el problema.

Lo más lamentable es que solo quienes autorizaron la perpetración de este ecocidio tienen en sus manos la capacidad de hacer algo real para detenerlo, y no parecen tener la más mínima intención de hacerlo. Hasta que un milagro ocurra, difundir información sobre este problema y crear conciencia colectiva será insuficiente, pero también será sumamente importante. Mientras narro tan lamentable historia esta se sigue escribiendo, y siento impotencia por no poder darle un giro a la trama. Realmente sueño con ver un final feliz, aunque sepa que caigo en un pozo de ingenuidad al hacerlo.

Referencias:

https://nuso.org/articulo/el-arco-minero-del-orinoco/
https://www.iagua.es/blogs/luis-alejandro-padrino/sed-oro-nos-dejara-agua-arco-minero-orinoco-amo
http://sunoticiero.com/an-llevo-a-madrid-las-pruebas-del-ecocidio-en-el-arco-minero/

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